CLUB DE EXPLORACIONES DE MEXICO
JOCO-JILO-JOCO-JILO-JOCO-JILO. Exploracion MTB
| 08 de Mayo de 2012
El nombre para esta ruta fue "Joco-Jilo, Joco-Jilo, Joco-Jilo, Joco-Jilo", la idea de Jorge fue que nos subieran al cerro de Joco, bajar por el lado de Timilpan y encontrar una supuesta vereda, bajar a Santiago Yeche, pasar por varias comunidades de la planicie, llegar a Chapa de Mota, luego a Barajas y cruzar de Barajas hacia las Peñas de Jilotepec. Aproximadamente 60 kilómetros, tardaríamos más o menos una hora en bajar del cerro de Joco, otras tres o cuatro atravesando la planicie y unas dos o tres atravesando el cerro encantado, el cerro de la campana, donde está el templo.
Bueno, ahí van los datos estadísticos, más o menos. Fuimos Paty, Jorge, Vela, Ramón, Vik y su servilleta, Edna nos hizo favor de llevar, traer y estar al pendiente de nosotros. Iniciamos a las 8:30 am, terminamos a las 8:00 pm, 62 kilómetros, tardamos de bajar del cerro de Joco unas 4 horas, otras 4 en atravesar la planicie y otras 4 en subir y bajar el cerro de la campana (de Barajas a las Peñas). Más de mil metros en ascenso acumulado, y bueno, del desceso, se lo dejo de tarea a Ramón, porque ahí si no me acuerdo.
Fue una ruta que a todos no dejó más que exaustos, fue una ruta de esas que quieres regresar nomás pa ver si de verdad existe lo que viste, si existen esos lugares, esos parajes, esas camas de hojarasca tan enormes que parece que toda la tierra esta cubierta sólo de hojarasca, donde las caídas siempre están latentes en todos los miembros del equipo, donde estas al pendiete del que va adelante y del que viene atrás porque no querrias verte perdido solo en esos lugares, yo sólo oí decir a Vik, "compáctense, porque si nos perdemos, por lo menos que nos perdamos todos juntos", donde ves a un lado, ves al otro y ves bosque, bosque, maleza, una pared a la cual hay que escalar cargando la bici, ¡por fin, vereda!, pero ¡la vereda no lleva el rumbo que queremos!, ¡no importa, porque es la única vereda!, así que vamos por ahí.
Fue una ruta de exploración que a todos nos dejó boquiabiertos, que fue tan difícil como se esperaba, para algnos más, para otros menos, pero difícil, donde la noche amenazaba con caer sobre nosotros, y sólo la mitad del grupo traía lámpara, así que era mejor guardar silencio y andar, como cada uno pudiese, a tramos caminado, a tramos sobre la bici, en tramos haciendo lo que pocas veces te ves hacer, rifándotela entre piedras, entre troncos, entre ramas, en bajadas muy inclinadas, en subidas llenas de todo, andado con un ojo cerrado por los méndigos moscos que no dejaban de molestar.
Al final la carita de satifacción de todos los integrantes era el mejor regalo, los abrazos y el decir, "una ruta mas", junto al pensar "y las que faltan", es ahí cuando a todos nos viene un sentimiento de gratitud hacia la vida, hacia nuestro mundo, hacia nuestros amigos, hacia nuestra bicla, porque vivimos tantos momentos de felicidad juntos, de cansancio, de retos, como ciclista o como estaf y de verdad, todos decimos gracias, gracias, gracias.
Joco-Jilo, Joco-Jilo, Joco-Jilo, Joco-Jilo.
Hay que regresar a ese lugar mágico






